5. Otros ámbitos.
Para completar el análisis se precisa conocer en detalle el alcance del TLC en otros campos. Como se dijo al inicio, el TLC no se agota en el ámbito comercial. La apertura comercial de las economías de la región, sin que los EEUU estén dispuestos a revisar sus esquemas proteccionistas, los subsidios a la agricultura, por ejemplo, tiene una serie de implicaciones que habría que complementarlas con lo que podría suceder si se consideran los siguientes aspectos:
- La prohibición de los controles sobre el movimiento de capitales que reduce aún más la capacidad de acción de los estados frente las empresas transnacionales; esto se impuso a Chile, por ejemplo.
- La posibilidad para que todos los servicios -agua, educación, salud, pensiones, jubilaciones, vivienda social, seguridad social- puedan ser privatizados, esto es, puedan pasar a manos de inversionistas norteamericanos, los que no tendrían ni siquiera la obligación de radicarse en el Ecuador.
- El establecimiento de normas que dejen abiertas exclusivamente a mecanismos de mercado a las compras de gobierno; esto limita la capacidad para que el gobierno central o los gobiernos seccionales puedan influir positivamente con medidas que favorezcan a los productores locales. Para mencionar un potencial caso, si un municipio resuelve realizar una compra directa de enseres para las escuelas a una empresa comunal de la localidad deberá considerar que límite impuesto no debe superar los 450 mil dólares.
- La pretendida libre movilidad del capital y de las mercancías, sin flexibilizarla política migratoria restrictiva de Estados Unidos (apenas se otorgaría un cupo de 3 mil visas para que empresarios ecuatorianos busquen mercados en los EEUU, cuando los empresarios de ese país entran libremente en Ecuador...). Aquí cabe desarmar aquellos argumentos de gente ingenua que tratan de comparar la relación entre Ecuador y los EEUU con lo que sucede entre los estados de dicho país, por ejemplo entre Alabama y California: dicen que el comercio libre ha beneficiado a esos estados, pero no dicen que allí si el comercio es libre, que el flujo del factor trabajo -los seres humanos- también es libre y que el Estado central garantiza una serie de condiciones de equidad entre esos estados.
6. Consumidores.
Si se plantea el TLC desde el lado de los consumidores el asunto merece un abordaje múltiple. Por un lado si sólo fuera una cuestión de precios, la decisión de reducir los aranceles está en manos del gobierno y no depende del TLC.
Por otro lado habría que recordar que normalmente los consumidores son productores, y si se pone en riesgo miles de puestos de trabajo en el agro, por ejemplo, en una sociedad con cerca de un 60% de pobreza, las ofrecidas mejores condiciones para el consumo resultan relativas. Adicionalmente conviene tener en cuenta el impacto que podrían provocar productos transgénicos incorporados en la dieta alimenticia del Ecuador.
Y por cierto nunca hay que perder de vista los cambios que se pueden introducir en los EEUU, que podrían darse sin consultar a los países de la región; como ya se mencionó hay el riesgo de que desaparezcan los subsidios a la agricultura cuando ecuador ya haya desmontado sus capacidades agrícolas para producir arroz, maíz, papas, pollos, soja....