1. “El TLC es más que un tratado comercial”

Si, efectivamente se trata de tratado comercial. Sin embargo, lo comercial no agota el tratado. Hay una serie de temas que supera largamente ese ámbito. Este es un tratado comercial de nuevo tipo, no comparable con los tratados de integración andina (2), ni con el TLC suscrito con el Mercado Común del Cono Sur (MERCOSUR) (3). En definitiva es una propuesta que se asemeja mucho más a una suerte de constitución económica -impuesta por Washington-, que a un simple acuerdo comercial.

Hay que conocer que con el TLC se quiere introducir una serie de reformas y ajustes para instrumentalizar un determinado modelo económico. Por eso mismo es preciso destacar otros puntos fundamentales del TLC, sobre los cuales se habla poco y comenta menos. Sin pretender presentar toda la gama de temas envueltos en las 18 mesas de negociación del TLC, vale la pena destacar los siguientes aspectos:

  • Tratamiento preferencial para las inversiones norteamericanas.
  • Reducción de los márgenes de acción de la política económica.
  • La posibilidad para que los servicios públicos puedan ser privatizados.
  • Ampliación de beneficios a las empresas farmacéuticas norteamericanas.
  • Limitación de la capacidad de gestión de los gobiernos seccionales.
  • Movilidad del capital y mercancías, sin flexibilización de la política inmigratoria de EEUU.

En síntesis, los derechos de las personas jurídicas y sus propietarios tienen más jerarquía que los derechos de los seres humanos. El TLC, como veremos a continuación, se inscribe en la lógica exacerbada del sistema capitalista, la neoliberal, que encuentra en Washington, en términos amplios, uno de sus principales centros de expansión transnacional.


(2) Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela.
(3) Argentina, Brasil Paraguay y Uruguay (Venezuela ha pedido ser aceptado como miembro pleno)


 

Ultima actualización
26 Marzo, 2006